Sin sistemas de datos, las Organizaciones de Apoyo al Emprendimiento quedan encerradas en un círculo vicioso.
Hacen, acompañan y transforman, pero no logran demostrarlo con suficiente fuerza.
Las organizaciones que sostienen los ecosistemas emprendedores
A nivel global las Organizaciones de Apoyo al Emprendimiento (OAEs) se han convertido en un pilar clave, pero usualmente invisibilizado, de los ecosistemas emprendedores en cada país y región. Estas se caracterizan por desarrollar de manera estable, estructurada y verificable actividades específicamente orientadas a apoyar a personas emprendedoras.
Tienen un rol estructural, pues son las entidades que fortalecen, mentorizan, asesoran, invierten, entre tantas otras actividades de respaldo, cuando las personas dan comienzo a su aventura emprendedora. Son, por ello, organizaciones con un claro impacto en la calidad de la economía de un país y tienen una misión pública de gran relevancia.
Sus grandes desafíos se enmarcan en la necesidad de fortalecer su sostenibilidad financiera, mejorar su capacidad operativa y metodológica, y ampliar su visibilidad e influencia en el ecosistema mediante una mejor medición, comunicación y articulación de su impacto. Al no gozar de una infraestructura digital que dé soporte a las mediciones de largo impacto y, consecuentemente, no contar con suficiente información para una toma de decisiones efectiva y eficaz, muchas OAEs caen en el círculo del financiamiento estancado y movedizo, que no les permite avanzar.
Su realidad de fragmentación y fragilidad encuentra una gran baza resolutiva en el impulso de la infraestructura digital a la que pueden acceder.
La digitalización sigue siendo una deuda pendiente
A lo largo de distintas regiones evaluadas (España, Latam, Africa y Caribe), al menos 6 de cada 10 OAEs ven un desafío en la digitalización. Esta cifra aumenta en las entidades que están en entornos de menor concentración poblacional y en entidades jóvenes, que ven mermado su impacto y relevancia como actores de transformación social y cohesión territorial al no poder acceder a estas herramientas con facilidad.
Según los estudios regionales realizados por Bridge for Billions en colaboración con el Aspen Network of Development Entrepreneurs (ANDE), las OAEs más jóvenes (<2 años) califican el desafío de la digitalización con un promedio de 3.6/5 en la escala de dificultad que suponen distintos retos organizativos.
El reto no recae necesariamente en la adopción como tal de nuevos sistemas sino en los fondos que se necesitan para instalar los existentes junto al capital humano y digital de mantenimiento que requiere hacerlos funcionar de manera continua y eficiente.
¿Es posible digitalizar sin perder el trato humano?
Incorporar nuevos recursos digitales supone un cambio estructural relevante, a esto se suma otra preocupación: digitalizar supone un prejuicio sobre la falta de conexión y cercanía con los emprendedores. Muchas OAEs de la regiones analizadas consideran que digitalizar procesos y optimizar tareas y labores es igual a quitarles esa caracterización especial con la que tanto cuentan como diferenciador en sus cohortes.
La meta principal sería encontrar un balance ideal que proporcione la confianza, construcción de relaciones efectiva y comunicación eficiente con los emprendedores y a su vez, herramientas digitales que hagan que la implementación de las cohortes sea más sencilla, contabilizable y medible.
Los datos como base para medir el impacto
Por último, algo que se toma en cuenta dentro del marco de la digitalización es el manejo y recolección de datos. Parte de la problemática es la falta de seguimiento consistente sobre:
- Supervivencia
- Ingresos
- Empleos
- Inversión levantada
- Crecimiento 12, 24 o 36 meses después
La documentación interna de Conecta (la comunidad global de líderes de OAEs facilitada por Bridge for Billions) también plantea la necesidad de pasar de reportes de actividad a reportes basados en resultados y aprendizaje.
El almacenamiento, distribución y utilización correcta de esta información al conseguirla es clave y tiene un valor tremendo a la hora de compartir hacía aliados, clientes y audiencia a lo que se ha llevado a cabo durante los programas.
Medir mejor también significa comunicar mejor
El comunicar y transmitir seguridad es parte clave de la construcción de una marca o iniciativa y es fundamental para la toma de decisiones estratégicas. Sin un repositorio del que se puedan extraer insumos precisos para dar respuesta a posibles interrogantes, es muy difícil prepararse para informar y responder a los problemas que se desarrollan dentro del ecosistema.
Si bien digitalizar es clave para el avance ecosistémico de las Organizaciones de Apoyo al Emprendimiento, adaptar estos modelos implica una financiación, preparación y pre-instalación para montar la infraestructura y cultivar los esfuerzos colectivos de aliados para coordinar plataformas, intercambiar prácticas y herramientas e implementar en conjunto un sistema de medición de datos efectivo y escalable.
La transformación digital requiere inversión colectiva
Las organizaciones requieren dedicar parte de su planificación anual a adaptar de forma paulatina procesos digitales que les permitan incorporarlos como parte de sus rutinas diarias operativas, por lo que donantes, aliados y gobiernos deben fomentar y apoyar esta adaptación brindando herramientas tangibles.
Para poder llegar a esos datos escalables, tanto las organizaciones como las entidades que les brindan soporte necesitan identificar qué se está cuantificando actualmente y qué se necesita cuantificar, solo así implementar medidas se vuelve un paso más respaldado y certero.
Construir ecosistemas más fuertes exige colaboración
Los eventos y oportunidades que se presentan para conectar con aliados son esenciales para compartir áreas de mejora, de celebración y de esfuerzo, pues el componente de unión dentro del ecosistema es tan importante como la labor que se desempeña dentro de los programas de apoyo a los emprendedores.
Las entidades de gobierno, donors y demás deben también asistir a estos espacios para escuchar, informarse y entender los hitos de las organizaciones, y comprender el contexto donde se desarrolla toda la acción lo cual es imprescindible para tomar decisiones que ayuden y sostengan mecanismos duraderos.
Agustin Morales de Lara y Adriana Vargas


